Los Cabos, Baja California Sur.- El gallito marino menor, ave sujeta a protección especial en México, concluyó su temporada de anidación en las playas que rodean al Estero de San José del Cabo, donde formó una de sus colonias reproductivas, y continuó su ruta migratoria hacia el sur. Durante cuatro meses de monitoreo en 2026, el Laboratorio de Aves de la Universidad Autónoma de Baja California Sur en La Paz (UABCS La Paz), por diligencia del ornitólogo especializado en aves costeras Dr. Víctor Omar Ayala Pérez, registró hasta 180 ejemplares en una sola jornada y 31 nidos activos en una sola visita, además de huevos, polluelos y ejemplares jóvenes.

El Dr. Víctor Omar Ayala Pérez, profesor investigador de la UABCS e integrante del Laboratorio de Aves, señala que esta especie recorre miles de kilómetros cada año, t dentro de sus regiones Norteamericanas, llega a Baja California Sur entre abril y mayo para anidar y después migra a Centroamérica y Sudamérica, donde pasa el invierno. Aunque la clasificación internacional la considera de preocupación menor, en México está sujeta a protección especial por la Norma Oficial Mexicana NOM-059, categoría que se le asigna a especies que no están en peligro de extinción, pero que requieren medidas para su conservación.
Un oasis entre el desierto y el mar
El Estero de San José del Cabo, Reserva Ecológica Estatal y sitio Ramsar, combina agua dulce y ambientes costeros en un estado donde el agua dulce es escasa. Este sitio ofrece alimento y refugio a aves residentes y migratorias, y las playas arenosas, dunas y barras que lo rodean son el terreno que el gallito marino menor prefiere para anidar y establecer sus colonias reproductivas: sitios con poca vegetación, buena visibilidad frente a depredadores y alimento cerca.
El monitoreo de la UABCS identificó los sectores que utiliza la colonia y siguió el avance de la reproducción, información que permite evaluar qué condiciones favorecen la permanencia de la especie en la región.
Amenazas identificadas
Los perros domésticos y ferales, las personas que cruzan las colonias, las modificaciones al hábitat y la inundación de nidos por el oleaje se han identificado como las principales amenazas para esta especie en Norteamérica. Cualquiera de estos factores puede interrumpir el desarrollo de los polluelos antes de que aprendan a volar.
El Dr. Víctor señaló que la protección del gallito marino requiere la participación conjunta de autoridades, sector turístico, comunidad científica y sociedad. “Un nido de gallito marino es un hueco en la arena. Un perro sin correa o una persona que atraviesa la colonia bastan para que esa pareja pierda la temporada. Saber dónde están los nidos y respetar esos tramos de playa mientras dura la anidación es la medida de conservación más barata y más eficaz que existe”, afirmó.
El Estero de San José vive y se monitorea continuamente, con un sistema que suma esfuerzos para su regeneración encabezado por el Consejo Asesor de la Reserva Ecológica, órgano colegiado presidido por el Ayuntamiento de Los Cabos e integrado por representantes de SEMARNAT, FONATUR, CONAGUA y el Gobierno del Estado; universidades y centros de investigación como la UABCS, el CIBNOR, el CICESE y el CICIMAR; organizaciones como Pronatura y el Cuerpo de Bomberos; y vecinos de La Playa, Puerto Los Cabos y terrenos aledaños a la laguna, entre otros invitados permanentes. El gallito marino menor es uno de los objetos de conservación clave con los que este sistema de gobernanza toma decisiones para preservar el humedal vital donde se asienta la ciudad de San José del Cabo.




