Los Cabos, Baja California Sur.– Las lluvias de la temporada ciclónica favorecieron la apertura de la bocana del Estero de San José del Cabo, un proceso natural que coincide con la temporada de migración de numerosas especies de aves provenientes de Norteamérica, explicó el doctor Emer García, profesor investigador de la Universidad Autónoma de Baja California Sur (UABCS).

El investigador señaló que, al disminuir el nivel del agua, quedan expuestas zonas de sedimentos y planicies lodosas que pueden convertirse en importantes áreas de alimentación para distintas especies de aves playeras.
De acuerdo con los registros históricos del sitio Ramsar, en el sistema ripario y el Estero de San José del Cabo se han documentado 97 especies de aves migratorias. Esto refleja su importancia como sitio de descanso, alimentación y refugio durante sus desplazamientos estacionales.

Un ecosistema en constante transformación
García explicó que los esteros son ecosistemas dinámicos. Su configuración y funcionamiento responden a procesos naturales como las precipitaciones, los aportes de agua dulce, las mareas y la acumulación o movilización de sedimentos.
La apertura de la bocana forma parte de esta dinámica. Aunque modifica temporalmente la distribución de los hábitats acuáticos, por lo general coincide con la temporada migratoria y favorece la disponibilidad de sitios de alimentación para aves playeras y acuáticas.

El azolve y la recuperación de la funcionalidad hidrológica
El investigador destacó que uno de los desafíos para la conservación del Estero es la acumulación de sedimentos, un proceso que puede modificar su profundidad, su capacidad de almacenamiento y su dinámica hidrológica.
Explicó que el plan de regeneración del Estero, reciente instrumento oficial de la Reserva, contempla acciones relacionadas con el manejo de sedimentos y el dragado. Sin embargo, subrayó que cualquier intervención debe ajustarse a lo que resulte aplicable en materia de impacto ambiental, con base en los estudios técnicos que ya se están elaborando, así como en criterios ecológicos y medidas para evitar afectaciones a los hábitats y a las especies que dependen del sistema.
El desafío de las especies exóticas invasoras
Otro aspecto prioritario para la recuperación del Estero es el manejo de especies exóticas invasoras, entre ellas el lirio acuático, la tilapia y, en el componente forestal del sistema, el pino salado (Tamarix spp.).
García explicó que estas especies pueden alterar distintos componentes del ecosistema. En particular, el pino salado puede modificar las condiciones del suelo y la disponibilidad de recursos, además de competir con la vegetación nativa y alterar el hábitat de las especies.
Señaló que su control representa un desafío técnico que requiere planificación, seguimiento y acciones de restauración de la vegetación nativa. Por ello, espera que a finales de este año o principios de 2027 puedan fortalecerse los esfuerzos en campo dirigidos a atender esta problemática.
La participación comunitaria, fundamental para la conservación
Finalmente, el investigador destacó que la recuperación del Estero no es posible sin la participación coordinada del Consejo Asesor de la Reserva, conformado por autoridades federales, estatales y municipales, instituciones académicas, organizaciones y vecinos colindantes.
Indicó que en los últimos seis años se han desarrollado acercamientos y espacios de diálogo con distintos sectores, incluidos los habitantes de las zonas colindantes, con el propósito de fortalecer la colaboración y promover un modelo de conservación a largo plazo.

García concluyó que la recuperación del Estero de San José del Cabo debe entenderse como un proceso integral y de largo plazo, basado en el conocimiento científico, el manejo adaptativo y la participación social. Se trata de un ecosistema dinámico cuya conservación depende tanto de sus procesos naturales como de las decisiones humanas.



