Personal de Secrets Puerto Los Cabos, Dreams y Zoëtry participó durante dos días como voluntario en el CRIT Teletón Los Cabos, acompañando a niñas, niños y familias y apoyando distintas áreas del centro.
Ayudar a una comunidad no siempre significa donar dinero. También puede significar donar tiempo. Durante dos días, colaboradores de Secrets Puerto Los Cabos, Dreams y Zoëtry dejaron sus actividades habituales para participar como voluntarios en el CRIT Teletón Los Cabos, en una jornada impulsada por Fundación Questro.Los participantes convivieron con niñas y niños mediante juegos y dinámicas, pero también se incorporaron a tareas cotidianas del CRIT en áreas como hidroterapia, almacén y recepción. La intención fue que el voluntariado no se limitara a una aportación material, sino que permitiera a los colaboradores conocer directamente el trabajo del centro y a las personas que forman parte de él.
“La eficiencia laboral es muy importante, pero también lo es darle al colaborador esta parte social, de estar con empatía en su comunidad”, explicó Andrea Núñez Merchand, gerente de Operaciones de Grupo Questro.La diferencia, en esta ocasión, estuvo precisamente en el tiempo. Gregorio Cota, gerente de Capacitación de Secrets Los Cabos, explicó que los hoteles realizan donaciones a diferentes causas durante el año, pero decidieron dedicar este mes a “regalar horas de voluntariado” para que sus colaboradores pudieran conocer más de cerca a las personas y las causas que apoyan.
Para el CRIT, ese acompañamiento tiene un valor que trasciende las tareas operativas. Lucy Jiménez, encargada de Voluntariado del CRIT Los Cabos, destacó la importancia del contacto humano para las niñas y niños que acuden a terapia y para sus familias: compartir un juego, una conversación o simplemente acompañarlos durante los tiempos de espera también forma parte del apoyo que reciben.
Los voluntarios pueden además acompañar a madres y familiares mediante actividades como tejido y elaboración de pulseras y collares, habilidades que incluso pueden convertirse posteriormente en una alternativa para generar ingresos.
Para Fundación Questro, este tipo de experiencias busca incorporar la participación social a la vida cotidiana de quienes trabajan en sus empresas y fortalecer su vínculo con la comunidad.
“Lo que pretendemos es contar con colaboradores profesionales, pero que también tengan esta parte humana que les permita estar muy conscientes de lo que sucede en su comunidad”, señaló Andrea Núñez.
La jornada dejó así una idea sencilla: una comunidad activa no se construye solamente con recursos. También se construye cuando las personas deciden compartir su tiempo, sus capacidades y su presencia con quienes las necesitan.


