Los Cabos, Baja California Sur.— Lo que ocurre en el Ártico también puede afectar la vida marina de Baja California Sur. Con esa premisa, una expedición mexicana recorrió durante dos meses el Paso del Noroeste, entre Alaska y Groenlandia, para estudiar la relación entre los cambios ambientales en las regiones polares y las rutas migratorias de las ballenas que llegan al Pacífico mexicano.
La travesía fue realizada por Sailing for Prosperity, con el respaldo de Azul Pacífico y Puerto Los Cabos. De acuerdo con Cristóbal González, director del programa, se trata del primer cruce mexicano de esta ruta marítima, que conectó Nome, Alaska, con Nuuk, Groenlandia.La expedición tuvo dos objetivos: investigar la conexión ecológica entre el Ártico y el Golfo de California, particularmente a través de las ballenas grises y jorobadas, y dar proyección internacional al modelo de Áreas de Prosperidad Marina, que busca generar oportunidades de conservación y desarrollo para las comunidades costeras del Pacífico mexicano.
“Esperemos generar conciencia de que estamos en un mismo planeta, en un mismo sistema”, explicó González, al señalar que los cambios ambientales en las regiones polares pueden tener consecuencias para ecosistemas situados a miles de kilómetros de distancia.En la travesía participaron especialistas de la Universidad Autónoma de Baja California Sur, entre ellos Lorena Viloria y Sergio Martínez, vinculados al estudio de cetáceos bajo la coordinación académica del investigador Jorge Urbán.
Durante el recorrido, los científicos observaron ballenas que ya habían sido identificadas en el Golfo de California. Este hallazgo aporta información para estudiar las conexiones entre ambas regiones y profundizar en una de las preguntas de la investigación: cómo podrían influir los cambios en los ciclos de deshielo del Ártico sobre la disponibilidad de alimento para las ballenas.
La expedición también permitió conocer experiencias de comunidades inuit de Alaska, Canadá y Groenlandia, con el propósito de identificar aprendizajes que puedan contribuir a la conservación marina y al desarrollo de las comunidades ribereñas del Pacífico mexicano.
El proyecto requirió más de dos años de preparación, adecuaciones técnicas y de seguridad de la embarcación Sayula II, así como una tripulación internacional encabezada por el capitán mexicano Antonio Palazuelos.

Para Puerto Los Cabos y Azul Pacífico, el respaldo a Sailing for Prosperity forma parte de una visión que vincula el conocimiento científico, la conservación del océano y el bienestar de las comunidades costeras. La colaboración busca que la investigación internacional también contribuya a generar proyectos y resultados en Baja California Sur.
Entre las siguientes acciones del programa se encuentra la regeneración del callo de hacha en la isla El Pardito, además del fortalecimiento de alianzas con organizaciones y comunidades dedicadas a la conservación marina.
En noviembre, Hotel El Ganzo tiene previsto recibir un encuentro para presentar los resultados de la expedición y dar a conocer los proyectos que seguirán a esta travesía.
El desafío ahora es convertir el conocimiento obtenido y la proyección internacional de la expedición en nuevas alianzas, recursos y oportunidades para proteger los ecosistemas del Pacífico mexicano.
Porque cuidar el mar de Los Cabos también significa comprender lo que ocurre a miles de kilómetros: en un mismo océano, la conservación no tiene fronteras.



